domingo, 10 de noviembre de 2013

PRÓLOGO

Estaba en la cocina tomando una coca-cola mientras leía un libro que me había dejado Evelyn. De repente, entró mi madrastra con su hijo Tomás y se pusieron delante mío:
-Mila, te ha llegado una carta de Evelyn- dijo Tomás dándome la carta mientras se sentaba al lado mío para ver que hacía.
-Gracias- le dije- Mmm... quiere que vaya hoy a su casa a pasar la noche.
Mi madrastra me miró con cara preocupada y, de repente, reaccionó.
-¿Puedo ir? -le pregunté, aunque ya sabía que me iba a decir.
La madrastra asintió con la cabeza, entonces me dijo:
-No te voy a negar ir a casa de tu amiga,  no sería capaz.
-¡Gracias! No te arrepentirás- le dije toda emocionada.
Antes de salir por la puerta, nos preparó a Tomás y a mi un vaso de agua a cada uno, y seguidamente salí por la puerta. En cuanto estaba en la calle escuché un grito:
-¡Nooooo!
Pero no le di importancia.

1 comentario:

  1. Yo si fuera Mila le habría dado importancia al grito porque ya sabes es un GRITO y tal jajaja y la madrastra que sosa preparando un vaso de agua que tampoco necesita mucha preparación pero bueno... Estoy intrigada por saber que pasa con el grito :D

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